sábado, diciembre 11, 2004

El Batio que yo concibo

Nunca he pretendido darle definición al concepto Batio y Batiano. Aunque desde el principio argumentaba uno, para fuero interior, preferí que este fuera un dogma, precisamente, libre de dogmas.

Una institución alegórica, más que nada, y ahora, con el post de mi apreciable hermano, Armando Sámano, comprendo que todos conciben a Batio de diversas formas, tal y como nos hubiera gustado que fuera.

Batio, o Michaelangelo Batio, es un guitarrista glam, un tipo de jeans apretados y chamarras de piel negra rematadas con una melena esponjada y una especie de porte sobremaquillado, exagerado y burdo, de aquel concepto o legado que nos dejaron bandas setenteras como Led Zepellin u ochenteras, como Poison.

Todavía toca, y su habilidad es la de utilizar una especie de guitarra de cuatro cuellos, e irla girando, llegando al paroxismo de tocar dos guitarras al mismo tiempo, en distintas afinaciones y con efectos diferentes. Obviamente, la impresión pasa de la risa a lo definitivamente absurdo.

Sobre todo ahora - y antes - cuando ser artista suele estar tan relacionado con la pose, con el desmán o el identikit. Parece más relevante un hombre haciendose artista que haciendo arte. El arte, incluso, es una prolongación de su deseo de ser artista, y no una actividad en si, sola y con la única responsabilidad de su mensaje.

Pareciera que el arte comunica a artistas, sobre todo por que nadie que no sea artista se interesa en disertaciones estériles, del tipo que protagoniza Heriberto Yepez con aquellos intelectuales que le ofrezcan "posgrados" en el ascenso piramidal de las jerarquias culturosas. Todo lo escrito, pintado o fotografiado, me sabe a una especie de autoafirmación, a un "miren que talentoso soy".

Batio, mi Lord Batio, era una parodia de dicha analogía - o codependencia, quizá - entre el ser, el ser para otros, y el hacer como actividad dialectica. Pensaba que la ridiculez, la exageración de mostrar, a guisa de show cómico o absurdo, el talento indudable de un hombre para tocar dos guitarras, hasta cuatro, con habilidad ambidiestra, era la representación correcta de todo artista, incluso de aquellos que escogen la sobriedad como caracterización de su arte.

Si, de aquellos artistas que suponen la sobriedad y la modestia como la via correcta, cuando lo que desean es ser notados por eso, precisamente, y aplaudidos por carecer de desplantes. Caray, incluso la modestia es otro desplante. Todo, cualquier cosa, que no sea actividad artística, en un creador, es un desplante. El caos sobreviene cuando el arte y el desplante se confunden. Todo se va a la mierda.

Ahora, a más de un año desde que mi hermano y sus amigos bromearan con Batio, elevandolo a deidad, existimos muchos ya que adoptamos el Batianismo como una forma de pensamiento o, por lo menos, de comunicación. Esto, carajo, no debe ser tomado en serio. Lord Batio, ante todo, no desea ser tomado en serio. Parte de su fortaleza reside en ser una simple broma, o quizá un objeto con muchas definiciones, producto de lo que cada quien ejerce en su discurso, al escribir un blog o al lanzar una diatriba.

El Batio que yo concibo no es el mismo que Sámano concibe, y ciertamente, tampoco es el mismo de Semidios, de Beam, de Ury, del Search o del Zónico - que ha sido iluminado ya en la búsqueda de verdades batianas -, ni de cualquiera que se honre en adoptar a Batio como una forma de insultar a cualquier manifestación de egos o autosuficiencias intelectuales.

Cuando pensé en una Iglesia Batiana, supuse que nadie que se considerara serio desearía formar parte de ella. Nadie que deseara ser aplaudido por su impresionante intelecto diría que forma parte de algo tan ridículo y absurdo como una iglesia dedicada a un guitarrista con la habilidad de tocar cuatro guitarras al mismo tiempo.

Ese tipo de gente forma otra clase de tertulias, o grupos de poder. Son las islas y archipielagos de Carlos Fuentes. La bola de niños confundidos y con aspiraciones literarias que persiguen a Yepez, como Juan Carlos Reyna o Mayra Luna, que destilan el estilo de su maestro a varios verstas de distancia, con la misma ridiculez que nosotros, los batianos, regamos el estigma de Batio por toda la blogósfera.

Pero no hay nada peor que un clown que se toma en serio sus chistes. La pantomima inicial del arte, de sus conceptos, el hecho de que sirve para complacer los sentidos humanos, debería recordarle a cualquiera el espectáculo que todos montamos, uno por cierto, que cada vez tiene menos espectadores y más drama que contar.

Supuse, entonces, que ni siquiera la chamacada, tan urgida de reconocimiento por los escritores consagrados, tan necesitada de ser linkeada por (en)Fadanelli, Yepez o alguien asi, se tomaría en serio la idea de burlarnos de ellos, en una parodia de lo que ahora son las tertulias intelectuales.

Pero me equivoqué - como muchas veces - y a la lista se unieron tipos memorables y entrañables, cabrones talentosos e incisivos con una capacidad intelectual que me sorprende. Perrada como yo, con algo que decir, como toda la ralea humana, y con el gusto de hacerlo al estilo de Batio, si es que existe un estilo tal.

Un estilo que probablemente sea la sorna o la burla de pobres instituciones como Villareal, Yepez, Fadanelli y otros. La burla de muchos que leen para engrosar su ego y su necesidad de ser reconocidos como intelectuales, con la obligación cuasimoral además, de lanzar verdades absolutas al universo, que parece tener colgado un puto letrero que dice "lanzar verdades absolutas aqui, pues al parecer me hacen falta algunas".

Ese concepto general, ya revisado pero en el olvido, de que al conocimiento le acompaña una soberbia, una especie de estigma insuperable, que se repite a través de los tiempos, aun cuando hayan existido observaciones sobre lo detestable de ello, para repetirse con el paso del tiempo y nadie parece reparar en ello. Una postura o comportamiento intelectualizado, que nos hace creer la existencia de un subconsciente colectivo en materia de arte y conocimientos. Anacrónico, además, e insulso.

Nadie que quisiera salvaguardar su ego literario, su ambición de porte literario, y todo aquello que los hace proyectarse como artistas - la actuación acompañada de la teoria, el perfomance conjugado a un buen chiste - podría tomar a Batio en serio, y eso también era lo esencial.

Sobre todo por que ni siquiera nosotros lo tomamos en serio. Batio es una representación fusiforme para cada uno de los que le citan. Carece de estructura, y creo que cada quien lo teoriza a su conveniencia, aun cuando aparezcan batianos, como Armano o yo, que conciban puntos al respecto. Batio, como concepto, se desarrolla en su práctica, y si mañana alguien decide utilizarlo para insultar a su madre, será tan batiano como el más teórico o anticulturoso de los demás.

El punto es que, después de todo, Batio queda salvaguardado de los culturosos. Repito: nadie que sea culturoso, necesitado de becas y de la seriedad necesaria para publicar en letras libres y todas esas instituciones nocivas de cultura, hablará de Batio. Lo considerará una estupidez, y como estupidez lo concebimos nosotros también. El asunto es que yo, por lo menos, ya no tengo una porte que sostener o una figura literaria que (de) formar. Ya la perdí - espero - al escribir en el Chango #100.

Aclaro, sin embargo, que si algún culturoso se hace una camiseta de Batio o pinta un cuadrito o le escribe un poema, me viene valiendo el mismo pepino necesario que me ha llevado a recrear toda una teoria, ridicula sobre todo, al respecto.

Así, con esto, creo que cada quien puede hacer de su Batio un papalote y volarlo para donde sea.

Salve oh Lord Batio...juar juar juar

6 Comments:

Blogger Semidios said...

A pesar de no haber expresado aun mi forma personal de concebir a Lord Batio y su creciente Imperio Espiritual *snif*... veo, en su Texto, maese, que coincido perfectamente con su concepcion, ya alguna vez si dije por allí, "PARA QUE TOMAS EN SERIO ALGO QUE DE ENTRADA ES UNA BROMA, LA IGLESIA BATIANA"

La broma més en serio en la que he participado, sin duda, con las consecuencias más divertidas, muchos compas e igual cantidad de culos que patear por azotados.

Un abrazo hermano.

11:33 AM  
Blogger Dulce said...

Que onda Manuel... solo pasando por aqui para saludarte y hacerte una preguntita... como llegaste a mi intento de blog? jajajaja espero seguido tus visitas y mi respuesta, un abrazote

1:13 PM  
Blogger camila said...

a mi no me importaaaa! si no es serio, yo de todas formas soy seguidora fiel y deseo pertenecer a la Iglesia Batiana porque salvaguarda verdades contundentes e importantes que de otra forma, no podre conocer.

5:55 PM  
Anonymous Anónimo said...

No mames cabróoooon

5:46 PM  
Anonymous Anónimo said...

manuelito:
No seas resentido
mueres por ser como el fada
el Yepez
el Roger
ay manuelito tan resentido!!!!

10:41 AM  
Blogger hj said...

Que la vida es una farsa, insistía Schopenhauer, pero no es cierto: ¿dónde están los camerinos, el dichoso lunes que el teatro está cerrado? No cabe duda que después de Hendrix ya lo hemos visto todo.

Reciba un saludo.

4:08 PM  

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